¿Toda la música amansa a las fieras?

21/02/2017

Compartir:

Facebook de Esgalla Creacións Twitter de Esgalla Creacións

Como os comentaba en mi último post para O Mundo ao revés, hace tiempo que me apetecía hablaros un poco sobre lo que opina la neurociencia acerca del procesamiento musical.

En los últimos años hemos pasado por el “boom” de la estimulación infantil. Conceptos como “estimulación musical” o “inteligencia musical” han pasado a formar parte del vocabulario familiar frecuente. Supongo que “Efecto Mozart”, “Baby Einstein” y otros conceptos similares no os habrán pasado inadvertidos.

Cierto es que nadie pone en duda los beneficios de la música en nuestras vidas, y sin duda muchos estudios van confirmando los efectos positivos que ésta tiene para nuestro cerebro pero también existe una realidad que mencionaba en el post anterior. Existen tantos criterios, reacciones, gustos musicales como personas. Los efectos de música siguen suscitando un misterio porque son muchos los factores subjetivos que se ponen en juego cuando hablamos de efectos de la música en el cerebro.

Aunque hoy en día todavía no se ha llegado a saber con exactitud qué elemento produce cada efecto, reacción o emoción, sí que la neurociencia va demostrando aspectos muy importantes en relación a los efectos de la música en nuestro cerebro.

Hoy quiero traer una pregunta muy interesante que os proponía en el post anterior.

Pincha aquí para leer el resto del artículo.